Hacer un colgador de macramé para plantas es la manera más bonita y económica de llenar de verde cualquier rincón sin ocupar ni un centímetro de suelo. Un colgador de macramé para plantas se monta con unos metros de cuerda de algodón, una anilla y cuatro nudos básicos que cualquiera aprende en una tarde. Y lo mejor del colgador de macramé para plantas es que el resultado no parece de principiante: los nudos repetidos crean un tejido con textura que convierte un simple potos en la pieza protagonista de la habitación.
En esta guía vas a encontrar todo lo que necesitas para conseguirlo a la primera: la cuerda adecuada y dónde comprarla, los nudos explicados uno a uno, el paso a paso completo con medidas exactas para una maceta estándar, ideas para personalizarlo y las plantas que mejor lucen colgadas. Si ya hiciste tu primer colgante de pared de macramé, este proyecto es el siguiente nivel natural; y si nunca has anudado nada, también puedes empezar por aquí sin miedo, porque el macetero colgante perdona mejor los errores que cualquier tapiz.
Materiales para hacer un colgador de macramé para plantas
La lista de materiales es corta y barata, pero conviene elegir bien porque de la cuerda depende tanto el aspecto como la resistencia del colgador:
- Cuerda de algodón para macramé de 3 a 5 mm: es el alma del proyecto. La de algodón peinado (una sola hebra retorcida) da un acabado suave y permite deshacer nudos si te equivocas; la trenzada es más firme y aguanta mejor el peso. Encontrarás bobinas económicas de cuerda de macramé de algodón en Amazon en color natural y teñidas.
- Anilla de madera o metal de 4-5 cm: es el punto del que cuelga todo. Las anillas de madera para macramé quedan más bonitas a la vista; las de metal soportan macetas grandes.
- Tijeras afiladas: el algodón grueso mordisqueado con unas tijeras romas deshilacha el remate.
- Cinta métrica para cortar todas las cuerdas iguales.
- Una maceta de 12-16 cm con planta, para probar el ajuste de la cesta sobre la marcha.
Si prefieres tenerlo todo resuelto en una sola compra, un kit de macramé para maceteros incluye cuerda, anillas y cuentas de madera por poco dinero.
Los 4 nudos básicos que necesitas dominar
Todo el colgador se construye con cuatro nudos. Practícalos con un retal de cuerda antes de empezar y el proyecto entero te llevará menos de una hora.
Nudo de alondra
Es el nudo de montaje: dobla la cuerda por la mitad, pasa el bucle por dentro de la anilla y mete los dos cabos por el bucle. Sirve para fijar las cuerdas al soporte en dos segundos y queda plano y ordenado.
Nudo plano o cuadrado
El rey del macramé. Se trabaja con cuatro cuerdas: las dos centrales quedan quietas y las dos exteriores se cruzan sobre ellas, primero desde la derecha y después desde la izquierda. Repetido en columna forma la trenza plana característica de los maceteros clásicos.
Nudo espiral
Es medio nudo plano repetido siempre desde el mismo lado. La columna gira sola sobre sí misma creando una espiral muy decorativa, perfecta para los tramos largos del colgador.
Nudo de remate o barril
Cierra el colgador por abajo: se envuelve el haz completo de cuerdas con una lazada que pasa dos o tres veces por su interior y se aprieta. De él nace la borla final. Si te gusta este acabado, en el tutorial de pendientes de macramé usamos una versión en miniatura del mismo nudo.
Cómo hacer un colgador de macramé paso a paso
Estas medidas están pensadas para una maceta de 14 cm y un colgador terminado de unos 70-80 cm. Regla práctica: cada cuerda debe medir unas cuatro veces el largo final deseado.
1. Corta las cuerdas
Corta 6 cuerdas de 3 metros cada una. Parece muchísimo, pero los nudos consumen cuerda a gran velocidad y quedarse corto no tiene arreglo; sobrar, en cambio, se soluciona con las tijeras al final.
2. Monta las cuerdas en la anilla
Dobla las 6 cuerdas por la mitad y fíjalas a la anilla con nudos de alondra. Tendrás 12 cabos colgando. Refuerza el arranque envolviendo los primeros 3-4 cm con un nudo espiral o con una vuelta de cuerda aparte: es la zona que más peso soporta.
3. Teje los tres tirantes
Separa los 12 cabos en 3 grupos de 4 cuerdas. En cada grupo teje unos 12-15 cm de nudos planos o de espiral, deja 10 cm de cuerda lisa y añade otro tramo corto de nudos. Ese juego de lleno y vacío es lo que da ligereza al diseño; si quieres, intercala una cuenta de madera en los tramos lisos.
4. Forma la cesta
A unos 45-50 cm de la anilla empieza la red que abrazará la maceta: toma dos cuerdas de un grupo y dos del grupo vecino y únelas con un nudo plano. Repite en todo el perímetro y haz una segunda fila 4-5 cm más abajo, volviendo a mezclar cuerdas de nudos contiguos. Esa malla de rombos es la que impide que la maceta bascule.
5. Remata y cuelga
Reúne los 12 cabos 8-10 cm por debajo de la última fila y ciérralos con un nudo de barril bien apretado. Recorta la borla a la altura deseada y péinala con un cepillo si quieres un acabado deshilachado tipo flecos. Mete la maceta, ajusta las cuerdas hasta que quede centrada y cuélgala de una alcayata o de una barra de cortina.
Qué plantas lucen mejor en un macetero colgante
Las plantas colgantes o de porte cascada son las grandes aliadas del macramé: potos, cinta o malamadre, collar de corazones, senecio rowleyanus (planta rosario), filodendro brasil y helechos como el nephrolepis. Todas caen por fuera de la cesta y se entrelazan visualmente con los nudos. Evita plantas muy pesadas o de riego constante: cada riego añade peso y humedad, y lo cómodo es poder descolgar la maceta sin esfuerzo. Un truco de mantenimiento: usa macetas con plato integrado o cubremacetas sin agujero, y riega siempre en el fregadero dejando drenar antes de volver a colgar. Si te gustan las composiciones verdes de interior, combina tu colgador con un terrario casero en la misma estancia: la mezcla de alturas multiplica la sensación de jungla urbana.
Ideas para personalizar tu colgador de macramé
Cuando domines el modelo básico, las variaciones son infinitas. Tiñe la cuerda de algodón con tintes textiles o incluso con té o cúrcuma para conseguir tonos tierra; combina dos colores alternando cuerdas en el montaje; añade cuentas de madera de distintos diámetros; o teje un colgador doble con dos cestas a diferente altura usando 8 cuerdas más largas. Para exteriores cubiertos, como una terraza o un balcón, sustituye el algodón por cuerda de polipropileno o yute tratado, que resisten mejor la humedad. Y si el gusanillo del anudado va a más, el salto natural es el tapiz de pared: los mismos nudos, en formato lienzo.
Conclusión
Un colgador de macramé para plantas es de esos proyectos que dan mucho más de lo que piden: una hora de trabajo, tres o cuatro euros de cuerda y un resultado que aguanta años y decora cualquier pared o ventana. Empieza por el modelo básico de nudo plano, cuelga tu primer potos y verás cómo repites: pocas manualidades enganchan tanto como ver crecer una planta dentro de algo que has tejido con tus propias manos.





