La artesanía creativa permite que una casa deje de parecer un catálogo. Un proyecto DIY sale a la medida de tu espacio y de tu presupuesto, y normalmente aprovecha material que ya tienes guardado. Aquí van 20 proyectos para decorar el hogar, desde los que se hacen en una tarde hasta los que piden algo de práctica.
Cuadros de cuerda y clavos
El string art solo pide un tablero, clavos y cuerda de colores, así que es un proyecto DIY de entrada. Dibuja el contorno en papel, clávalo sobre la madera cada centímetro y ve pasando la cuerda entre clavos hasta rellenar la figura. Con formas geométricas simples el resultado ya queda limpio; los diseños figurativos piden más clavos y más paciencia.
Botellas recicladas como jarrones
Las botellas de vidrio recicladas funcionan muy bien como jarrón. Con pintura en espray, cuerda de yute enrollada al cuello o transferencias de imágenes, una botella de vino pasa a ser un jarrón presentable. Este proyecto DIY tiene además la ventaja de dar salida a algo que iba directo a la basura.
Guirnaldas de papel
Las guirnaldas de papel son lo más barato de esta lista. Sirven papeles de colores, revistas viejas o papel de seda: cortas círculos o triángulos iguales y los coses a máquina por el centro, o los pegas a un hilo de bramante. Es un proyecto DIY que se termina en una tarde.
Tapices tejidos a mano
Los tapices tejidos a mano llevan varios años en alza en decoración. Con un bastidor de madera y lana de distintos colores se teje un tapiz propio que aporta calidez y textura a la pared. Este proyecto DIY lleva tiempo, sobre todo el primero, y conviene empezar por un tamaño pequeño.
Macetas pintadas a mano
Las macetas de terracota lisas admiten pintura acrílica sin más preparación que una limpieza previa. Los diseños geométricos con cinta de carrocero son los que mejor salen a mano alzada. Si la maceta va a estar en el exterior, sella con barniz mate para que el riego no se lleve la pintura.
Marcos de fotos decorados
Un marco de madera sin tratar es una base barata para trabajar con pintura, telas, papel decorativo o las conchas y piedras que traes de la playa. Pega los elementos con cola blanca ligeramente diluida y, si el marco va a un baño o a una cocina, remata con barniz.
Cojines personalizados
Cambiar los cojines es la forma más rápida de cambiar el aire de un salón. Con tela, pintura para tejidos o aplicaciones cosidas se personalizan fundas que ya tengas en casa, sin necesidad de coser nada desde cero.
Lámparas recicladas
Las lámparas recicladas aprovechan objetos que de otro modo acabarían en la basura, desde botes de conserva hasta perchas de ropa. Necesitas un kit de portalámparas con cable y clavija, que cuesta unos pocos euros, y taladrar un paso limpio por donde salga el cable.
Letras decorativas
Las letras decorativas de madera, cartón o corcho permiten montar palabras o frases en la pared. Pintadas del mismo color que el fondo y separadas unos milímetros con tacos quedan mejor que apoyadas en una estantería.
Manteles individuales
Los manteles individuales tejidos a mano, o decorados con decoupage o pintura sobre tela, cambian el aspecto de la mesa por muy poco dinero. Si son de tela, plancharlos con entretela fina por el revés les da cuerpo y evita que se arruguen al primer lavado.
La lista se queda corta a propósito, porque casi cualquier objeto de casa admite una versión hecha a mano. Lo razonable es empezar por el proyecto más barato y ver cuánto tiempo pide de verdad antes de meterse en uno grande.





