Qué es el quilling y de dónde viene
El quilling, también conocido como filigrana de papel o paper quilling, es una técnica artesanal que consiste en enrollar tiras estrechas de papel alrededor de una aguja o de una herramienta cilíndrica, para crear formas que luego se pegan sobre una base. Sus orígenes se remontan al Renacimiento europeo, cuando los monjes y las monjas decoraban objetos religiosos con tiras de papel enrolladas que imitaban la filigrana de oro. Sigue siendo una de las técnicas de manualidades con papel más populares, porque sale barata y da resultados elegantes con materiales muy sencillos, además de la satisfacción de haber construido formas complejas a mano.
Herramientas y materiales básicos
Para empezar con el quilling necesitas poco material. Tiras de papel de quilling de 3 o 5 mm de ancho, que puedes comprar en sets de colores o cortar tú mismo de papel de 80 g; una aguja de quilling o un palillo de madera fino; cola blanca o pegamento líquido de secado transparente; pinzas de punta fina para colocar las piezas; un tablero de corcho u otra superficie donde clavar alfileres y mantener las formas mientras secan, y una regla de guía o un molde de quilling para hacer formas del mismo tamaño. Con este kit básico puedes crear prácticamente cualquier diseño.
Las formas básicas del quilling
Todo el quilling se construye a partir de unas pocas formas base. El círculo compacto se consigue enrollando la tira sin dejarla expandir y pegando el extremo, mientras que la espiral floja se deja expandir después de enrollar y se pega con la apertura que quieras. La gota sale al pellizcar un lado de la espiral floja, y el ojo o marquesa, al pellizcarla desde dos lados opuestos. El triángulo y el cuadrado se consiguen pellizcando en tres o cuatro puntos. Con estas seis formas básicas puedes construir flores, mariposas, corazones, hojas y letras decorativas.
Primeros proyectos recomendados
La primera práctica más habitual es una flor simple, con un círculo compacto en el centro (pistilo), rodeado de cinco gotas (pétalos) y dos o tres hojas con forma de ojo. Este proyecto te enseña a controlar el tamaño de las espirales y a pegar las piezas de forma limpia. El segundo, un conjunto de letras o iniciales decorativas, se traza con tiras de papel sin enrollar (quilling lineal) y se rellena con formas pequeñas. Para tarjetas de felicitación o cuadros enmarcados, estos dos proyectos ya dan resultados muy atractivos desde los primeros intentos.
Trucos para conseguir piezas limpias y uniformes
El buen aspecto del quilling depende sobre todo de la uniformidad. Usa tiras del mismo ancho en todo el proyecto y aplica la cola solo en el extremo final de la tira, con un palito muy fino, porque el exceso de pegamento mancha el papel y arruina el acabado. Para que las formas de un mismo tipo salgan del mismo tamaño, usa un molde de quilling o una referencia sencilla, ya que 10 cm de tira dan una espiral floja de 1 cm de diámetro aproximadamente. Trabaja sobre una superficie de teflón o sobre papel de horno para que las piezas no se peguen a la mesa mientras secan. Cuando pintes o barnices el trabajo terminado, aplica el barniz en spray a distancia, para que la humedad no aplane las formas.





