Con una hoja de papel, unas tijeras y algo de paciencia se pueden hacer bastantes cosas: figuras de origami, tarjetas para regalar o piezas de papiroflexia. En este artículo repasamos cómo trabajar el papel y cartulina en cada técnica, por dónde empezar y qué materiales van mejor en cada caso.
Origami: el arte de doblar papel
El origami es una técnica antigua que se practica en muchas culturas. Con una sola hoja de papel salen figuras tridimensionales, desde grullas y mariposas hasta flores y animales. Lo interesante es el contraste entre lo simple de los materiales y lo complejo de algunos diseños; con paciencia y un poco de destreza manual se llega bastante lejos. El papel y cartulina funcionan bien aquí porque su consistencia aguanta el doblado sin romperse y marca bien los pliegues.
Para coger práctica conviene empezar por figuras sencillas, como barcos y aviones, y pasar a diseños más detallados a medida que sale sola la secuencia de pliegues. Además de ser una forma de expresión, el origami relaja bastante, porque obliga a concentrarse en una sola cosa durante un rato. Si tienes una hoja a mano, dóblala y prueba.
Tarjetas hechas a mano: un gesto personal y con corazón
Una tarjeta hecha a mano se recibe de otra manera que una comprada. Con pocos materiales —papel y cartulina, sellos, tintas y algunos adornos— se pueden diseñar tarjetas para cumpleaños, aniversarios, bodas o simplemente para mandar un mensaje de ánimo. El resultado se agradece más porque lleva tiempo detrás.
El proceso da mucho margen para probar cosas. Puedes combinar técnicas como el scrapbooking, el embossing o el quilling, y jugar con los colores, las texturas y los grosores del papel para que cada tarjeta quede distinta. Si quieres tener un detalle con alguien, una tarjeta hecha por ti suele funcionar mejor que algo comprado con prisa.
Papiroflexia: una antigua forma de arte que perdura
La papiroflexia viene de la cultura oriental y se ha extendido por todo el mundo. Solo con papel y las manos salen figuras que van de las formas geométricas básicas a piezas bastante complejas. Es una actividad que exige concentración, paciencia y destreza, y da mucho juego con el papel y cartulina que tengas por casa.
Su punto fuerte es la versatilidad. Vale casi cualquier papel, desde el de seda hasta la cartulina gruesa, y puedes tirar de colores y estampados para cambiar por completo el aspecto de una misma figura. También sirve para explicar matemáticas y geometría a los niños, porque la simetría, las proporciones y los ángulos se ven directamente en el papel.
El arte del papel abarca bastante terreno con muy pocos materiales. Con papel, cartulina y algo de tiempo se llega al origami, a las tarjetas hechas a mano, a la papiroflexia y a unas cuantas técnicas más. La próxima vez que tengas delante una hoja en blanco, prueba a doblarla y ver qué sale.





