Por qué las plantas de interior transforman un espacio
Pocas cosas decoran tanto por tan poco como las plantas de interior. Limpian algo el aire, aportan color y textura, suavizan la acústica y se nota enseguida en la sensación del cuarto. Además, a diferencia de un jarrón o un cuadro, crecen, cambian con las estaciones y se pueden reproducir, así que el rincón nunca está del todo terminado. Cabe lo mismo un potus en una estantería que una pared vegetal en el salón, según el sitio y el presupuesto que haya.
Qué plantas elegir según la luz de tu hogar
Lo que manda a la hora de elegir es la luz que tengas. Con mucha luz directa van bien las suculentas, los cactus, el aloe vera y el ficus elastica; con luz indirecta abundante, el potus, la monstera, la sansevieria y la calathea; y en zonas con poca luz aguantan la zamioculca, la aspidistra y los helechos de sombra. Si empiezas, tira de potus, que soporta casi cualquier condición, sansevieria, que admite riegos muy espaciados, y tradescantia, que crece rápido y se multiplica sola. Y no juntes en el mismo grupo plantas con riegos muy distintos, o el mantenimiento se complica.
Maceteros DIY con materiales reutilizados
Hacerte los maceteros es lo más barato y lo que más personaliza el conjunto. Un tarro de conserva pintado con pintura de pizarra va muy bien para aromáticas en la cocina, y una lata grande forrada con cuerda de sisal o yute encaja en estilos rústicos e industriales. Con cajas de madera de fruta, lijadas y barnizadas, salen jardineras para plantas de temporada. Si buscas algo más fino, monta un terrario dentro de un tarro de vidrio para suculentas y musgos, que no necesita drenaje si pones una capa de gravilla en la base para evitar el encharcamiento.
Cómo crear un rincón verde en casa paso a paso
Un rincón verde se monta por capas de altura. Empieza abajo, en el suelo o sobre un mueble, con plantas grandes como la monstera o el ficus. Sube a una altura intermedia con una estantería o una escalera decorativa donde poner plantas medianas en macetas de distintos tamaños. Y remata arriba con colgantes —potus, hoya o string of pearls— que caigan desde los estantes altos o desde maceteros de macramé. Lo que da profundidad al conjunto es mezclar texturas, hojas grandes con pequeñas y formas redondeadas con filiformes. Agrupa en número impar, de tres, cinco o siete, y a distintos niveles, que queda más natural.
Maceteros colgantes de macramé: nudos básicos
Los maceteros de macramé siguen tirando en decoración DIY y se hacen más fácil de lo que parece. Necesitas cuerda de algodón de 3 mm, un palo de madera o un aro metálico, tijeras y la maceta que vayas a colgar. Con el nudo cuadrado y el nudo espiral sacas el 90 % de los diseños. Para uno sencillo, corta ocho hilos de tres metros, dóblalos por la mitad y átalos al palo, con lo que te quedan dieciséis extremos colgando. Haz cuatro nudos cuadrados a unos 15 cm del palo y después une los grupos de cuatro hilos con más nudos a distintas alturas, hasta formar la red que sujeta la maceta. En menos de una hora está, aunque sea la primera vez.





